¿Bife de lomo o de yacaré? ¿Dónde comer carnes exóticas?

La carne es un producto básico de la alimentación de los argentinos, pero no todos los restaurantes se quedan en la tradicional carne vacuna a parrilla a la hora de confeccionar sus menús. Cada vez más, aparecen nuevas tendencias, nuevos aderezos, y nuevas carnes para que nuestros platos emblemáticos sigan siendo igual de sabrosos, pero diferentes.

Algunos restaurantes de vanguardia que se animan a experimentar con las llamadas carnes exóticas: ñandú, yacaré, búfalo y demás ejemplares autóctonos que suelen tener más destino de exportación que de alimentación nacional.

Oro y Cándido

Link del restaurante

Mezcla de restaurante y mercado de compras, Oro & Cándido es una especie de pulpería chic, que fusiona aires de bodegón campestre con deli neoyorquina. Allí dominan las carnes exóticas en preparaciones gourmet, como el ñandú con guarnición, ribs de jabalí con papas bastón, o el carpaccio de llama. ¿Hace falta ser un valiente para probarlas? Para nada: basta con tener un paladar curioso, preparado para toparse con sabores originales, apenas más marcados que los ya conocidos cortes vacunos y porcinos.   Nuestra recomendación es la milanesa de yacaré con salsa tártara y mandiocas doradas, acompañada de una botella de Alamos Chardonnay Selección de Viñedos 2009, chispeante y con un paso entre untuoso y refrescante, ideal para cortar las carne magras. Oro & Cándido queda en Palermo, en la esquina de Oro y Guatemala, Palermo.

Litoral, Casa de Carnes

Lunes a viernes desde las 19. Sábados, mediodía y cena. (Costa Rica 4933, Palermo Soho / T. 4831-5508)

Es la nueva apuesta del chef correntino Neil Mc Neill, creador de Aire Creacocina. Ahora, “el gringo” viene acompañado de un grupo de socios mesopotámicos que quieren traer a la ciudad el sabor de su tierra. Y este restaurante abierto hace menos de tres meses es la prueba de fuego. Litoral funciona en una de las zonas más tranquilas de Palermo Soho, en una casa donde funcionaba una antigua panadería de la década del 40. Al fondo, sobre los grandes hornos de ladrillo, hoy se levanta el tótem del lugar: una parrilla enorme con dos campanas. Las sillas, entre rústicas y modernas, son cómodas, lo mismo que el ambiente, con luces tenues y un living canchero. Pero el fuerte de Litoral está en el plato. Primero, por las influencias ibéricas de Mc Neill: seis años de vida en España se lucen en un tapeo para la entrada, donde se destaca el tamaño y el sabor de cada una. La de palta y queso crema ($6), o la de jamón serrano y oliva ($7), son imperdibles. Segundo, por las intenciones gourmet del chef: se demuestran en las entradas calientes, con unas croquetas de queso y jamón ($39), sutilmente aderezadas con cilantro; o las ensaladas, como la Litoral ($29), rúcula, cherries y queso brie regado de aceto. En esta parrilla no hay parrillada y toda la carne se pide y sirve por separado, a menos que hagas una degustación ($70), que va saliendo a punto de los fuegos. Las achuras vienen bien adobadas, y entre ellas las mollejas ($25) roban el plato, con un limón apenas presente y una costra apenas crocante. Imperdible es el cordero litoraleño con once horas de cocción al horno ($35): manteca de primera para cortar con cuchara. El búfalo de Ibicuy ($35), es para carnívoros sin escrúpulos, ya que viene un corte de unos 400 gramos casi mugiente, y la carne, bien sabrosa y algo fibrosa, recuerda lejanamente a la entraña. Andá y tachala de tu lista de carnes raras por probar. Si te quedó lugar para el postre, el flan de naranjas de chajarí y crema de chocolate es punto límite. No probamos, pero nos quedamos con ganas del tiramisú “a nuestro estilo” y los dulces de zapallo, mamones e higos. La carta de vinos es acotada pero tiene sus perlitas a buen precio. Por ejemplo Aguijón de Abeja o La Madrid. Para ir con amigos a despuntar el vicio de la carne, o bien en parejas y estirar la cena entre plato y plato.

Oink

Humboldt 1551 – Reservas al 4772 2008 – De martes a sábado

Todas las piezas son de criadero. La carta, elaborada por Magdalena, una joven chef de 20 años, presenta opciones como ñandú empanado en pan de campo con lentejas, yacaré con un intenso curry sobre un colchón de arroz y una bondiola de jabalí acompañada de una tortilla de papas. Para quienes prefieren los cortes convencionales, Oink ofrece también lomo, lasaña de cordero o salmón rosado. Los postres siguen la línea con membrillos al malbec con mousse de queso blanco, una sopa de frutos rojos o una más vanguardista deconstrucción de mojito.